¡Lo que es darse cuenta de cómo aquello que tantos años te causo esperanza, ilusión, alegría y demás, en verdad... no existe! Decepciones, gente; decepciones en una bomba de tiempo, pronosticadas para ir explotando a lo largo de tu vida. Quizás sea aquel niño que todos llevamos dentro muriendo poco a poco y dramáticamente con cada una de ellas. El proceso comienza con el descubrimiento de que el famoso "Ratón de los dientes" no es real. Años después, te enteras que Santa Claus y los Reyes Magos también han sido una farsa, usualmente en la misma etapa donde descubres que nadie fue traído por la cigüeña y la vida se da de una manera...muy diferente. Y así, según las culturas y precocidad de cada individuo, van muriendo una por una aquellas ilusiones. Pero hay una sobreviviente, aquella a quien la sociedad en general, adultos e incluso ancianos, parece no perder o ni siquiera percatarse del fervor con el que en ella depositan aunque atribuyan el "creer en esas cosas" a la niñez. Esta es muy extensa, inculcada de la misma manera que las otras, desde temprana edad en los individuos: El "Año nuevo"; los deseos y las 12 uvas atragantadas, el brindis, los propósitos... La más grande de todas las ilusiones. Pareciera que, como bien dice mi amiga la escritora Arroz,"... se cruzara el Umbral de borrón-y-cuenta-Nueva". No es magia, es un lapso de tiempo que termina. No celebramos cada día que pasa, ni cada semana, ni cada mes... pero el año si! La fiebre de las fiestas decembrinas parece haberse extendido, y aprovechando que andamos en los festejos, el espíritu alegre de dar y recibir, de ser generosos, positivismo exponenciado, por qué no extenderlo a una fiesta más? Un cocowash increíble. Promesas de que tus deseos se cumplirán, como por arte de magia. Qué tu vida cambiará, la incertidumbre y expectativa de lo que vendrá, la preocupación y la superstición de todo lo que tienes que hacer, decir o ponerte para tener dinero, amor, felicidad, paz, etc. etc. etc.Y todo para que al termino del año siguiente, te encuentres de nuevo repitiendo el ritual, esperando que esta vez si se cumpla! Por que claro, sabemos que no es cierto... pero en el fondo queda la duda y la esperanza muere al último. Es una imagen mental muy cómoda, una visión de nuestros deseos que por el hecho quizás de ser a largo plazo no sentimos la responsabilidad directa sobre nosotros necesaria para conseguirlos. Es simplemente el…pedir, y esperar que de alguna manera llegue, quien sabe cómo ni por qué , pero eso esperamos que suceda. Qué rayos, si quieres algo hay que ir a conseguirlo, hacer lo necesario, no quedarse en el limbo de los deseos apáticamente sin motivación alguna, horas frente a la Tv,o al monitor de la computadora… o simplemente viendo al techo. Perdiendo el tiempo, por qué? Porque ese es el chiste de los deseos, conseguir cosas sin el esfuerzo que de manera tradicional requeriría. Y ahí entran entonces los propósitos de año nuevo! Pero es igual;como si por el simple hecho de anotarlos, en verdad lo fueras a cumplir. Los primeros días dura la ilusión, pero a la larga… vence la rutina. Decepcionante. Y debo admitir, estoy cansada de "tanta basura". De todo esto que nos hacen creer... Pero eso ya será otra entrada. La conclusión y aprendizaje para el año (aunque claro, son cosas que ya sabes) y citare un pedazo de la canción de Radiohead, modificando una palabra: "Just do it for yourself!" Las cosas no llegarán de otra manera. Karma is good, pero todo es cosa de que “te lo busques”. Go for it... Los milagros no llegan "de a gratis"
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Hace 1 semana

